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jueves, 14 de junio de 2018



Me perdono por cualquier acción, hecho o pensamiento pasado, presente o futuro, en esta o en cualquier otra realidad, que no haya estado compuesto de las frecuencias del Amor Sagrado. Perdono a todos aquellos con los que haya compartido energías conflictivas o discordantes durante mi vida presente, en esta o en cualquier otra realidad y les devuelvo, envueltos en una burbuja de amor, todos los recuerdos negativos y futuros probables que hayamos creado untos. Pido a los ángeles del perdón que impregnen todas las facetas de mi Ser con las frecuencias de Amor y Luz, para que eso pueda llegar a estar concentrado en mi alma y centrado en mi corazón como maestro de mi ser y portador de la Luz.

lunes, 21 de mayo de 2018


Para que uno logre cambiar y hacer su transformación, es primordial empezar a amarse a uno mismo.
De los errores me siento VIVO! Hay que aceptarlos, si esas heridas no logran sanarse a tiempo, se convierten en una carga para nuestro camino y nos nos permiten mejorar a futuro. Y es ahí donde volvemos a caer, repetimos lo mismo y no aprendimos la lección.
Estar solo es una elección, ese espacio hay que tomarlo para conocerse a uno mismo. Localizar nuestros puntos débiles y fortalecerlos para salir a la vida listos para amar a los demás.
La actitud es un punto clave para la vida, yo soy el que toma las riendas de mi camino, yo soy el que decide como arrancar todos los días.
Dios nos regala el hoy, por eso lo llamamos presente. 

viernes, 27 de abril de 2018



Me duele mucho el lugar en el que te toca estar, no te lo mereces. Me duele mucho la situación. Me duele no tenerte para vivir la vida a tu lado como nos lo merecemos ambos. Espero que sepas entenderme, espero que la vida nos una siempre, porque no quiero otro hombre en mi vida que no seas vos. Sos la única persona con la que encontré tanta paz... Me duele tener que estar escribiendo esto y no poder mirarte a los ojos y darte un beso. Espero que entiendas que no es que no voy por cagona, no voy porque no puedo verte en ese lugar, no voy porque yo no me lo merezco, no voy porque tengo que priorizar la facultad y mis cosas. Vos eras mi rutina, pero tus errores y malas decisiones no tengo porque pagarlas. Sos el amor de mi vida, siempre lo seras. Yo te voy a esperar porque quiero todo a tu lado, quiero experimentar tantas cosas de tu mano y se que la vida nos va a dar esa oportunidad. Quizás no es el momento, quizás era el turno de que crezcas. Pero vos no te imaginas lo mucho que yo estoy sufriendo día a día, pensando en cómo estas, pensando en qué estas haciendo, pensando en que podrías estar conmigo, pensando que podríamos estar haciendo el amor, peleando o incluso durmiendo juntos. Es muy difícil para mi atravesar esta situación, no nos lo merecemos ningun de los dos... ¿Pero hasta donde me cuidaste al tomar la decisión que llevaste adelante? Yo voy a pelear para que tu vida mejore en todos los ámbitos, tus amistades y en lo personal, porque es tambien lo que busco para la mia. Busco crecer, busco proyectar todos los días cosas mejor, busco recibirme y rodearme de gente que me ame, busco vivir en paz. Y así, no puedo, tengo pesadillas, tengo miedo, tengo dolor, no me puedo concentrar en mis cosas y eso no esta bien. No me lo puedo permitir y sabes ¿porque?... Porque yo tengo que estar fuerte para vos, yo me tengo que curar para cuando vos salgas Yo darte todo lo que te mereces, porque yo quiero ser la mujer que te de mucha felicidad y plena. 
Y no es que no lo quiero hacer por vos, por vos haria y hago tantas cosas hombre. Esta vez lo hago por mi, esta vez lo hago porque tengo que crecer. Esta vez decido no ir a verte porque no me quiero mostrar rota y no me merezco entrar a ese lugar, no pertenecemos ninguno de los dos a ese mundo.

jueves, 22 de marzo de 2018


Estaba tapada de prejuicios y sellos, pero un día me enamore de mí. Ese día, aprendí a cambiar mi mirada, esa que siempre me hacía sentir insegura y pequeña, siempre menos que los demás, la cambié por una mirada de amor, dulce, compasiva, en la que me permitía equivocarme. Me di cuenta de que mis errores me hacían grande. 
Me enamore de mí, de mi pelo, de mi cuerpo, de mis manos, de mi mirada. Me enamoré de mi corazón. Me enamoré de mi forma de ser, de mi forma de estar. Me enamoré del papel que cumplo acá, del rol que tengo. Descubrí que lo que le pedía a los demás, tenía que aprender a dármelo primero a mí. Entendí que no hay mejor manera de poder amar a los demás, que amándose a uno mismo. 
El día que me enamoré de mí, deje de sufrir. Entendí que sufrir siempre era una elección mía, consecuencia de aferrarme a algo. Acepté el dolor de las ausencias y rechacé el sufrimiento de las despedidas eternas. Descubrí que amar es cuidar, y que tenía que cuidar de mí, de mi cuerpo, de mi corazón, de mi mente, de mi alma. 
El día que me enamoré de mí, me permití disfrutar y aceptar todo lo que la vida me quería enseñar. Y así vivo, a prueba y error. 
El día que me enamore de mí acepte mis luces y mis sombras, mi brillo y mi oscuridad. 
El día que me enamore de mí llené con mi amor los vacíos, esos que siempre busqué que llenen otros. El día que me enamoré de mi abracé mis miedos, me dejé llevar, me deje ser...

lunes, 26 de junio de 2017

​ “Mantén tus pensamientos positivos, porque tus pensamientos se convierten en tus palabras. Mantén tus palabras positivas, porque tus palabras se convierten en tus comportamientos. Mantén sus comportamientos positivos, ya que sus comportamientos se convierten en tus hábitos. Mantén tus hábitos positivos, porque tus hábitos se convierten en tus valores. Mantén tus valores positivos, porque tus valores se convierten en tu destino”.

viernes, 9 de junio de 2017

❁La técnica hawaiana Ho'oponopono.


Las 4 palabras sanadoras: las palabras son códigos que activan las partículas que componen nuestra realidad junto con los pensamientos y las acciones. Son muy poderosas según la intención que depositemos en ellas. Lo siento: al decir lo siento nos hacemos responsables frente a la situación manifestada. Nos lo decimos a nosotros mismos para liberar una memoria errónea que habita en nosotros. Por las cargas del pasado (todo lo que te ha hecho sufrir). Perdóname: nos pedimos perdón por lo que hay en nosotros que ha creado la realidad que nos toca vivir. Por arrastrarlas y no soltarlas (por atraer o permitir eso en tu vida que no esta a tu mismo nivel vibratorio). Gracias: invita a la transmutación, no es fácil dar las gracias, sobre todo cuando la situación que estamos viviendo es desagradable. No damos las gracias a la situación, sino a las memorias por haberse manifestado en esa experiencia y habernos dado la oportunidad de limpiarlas. Me entrego a un poder mayor que soy YO mismo en otro tiempo y espacio con un poder infinito. Te amo: el amor es un potente transformador, le decimos a nuestras memorias que las amamos y las liberamos de esa situación . Porque amarse es lo único que debemos hacer, el amor mueve montañas.

miércoles, 29 de marzo de 2017


"Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua".

viernes, 3 de marzo de 2017

Donde no me valoren, no me quedo. De donde me subestimen, me retiro. Si no encuentro un buen lugar, lo construyo. Que así sea siempre.
Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: Un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para cocer, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

martes, 15 de noviembre de 2016

El éxito no es un lugar.


El éxito no es un lugar. Y digo esto porque la mayoría de la gente actúa como si pensase que el éxito posee, en efecto, una biografía. Que responde a medidas de latitud y de longitud, que es un espacio que se ocupa, una meseta a la que se asciende. “Cuando usted llegó al éxito”, te dicen a veces algunos periodistas. Y una no puede evitar el impulso de mirar sobre el hombro (¿pero es a mí?) o de observarse los pies con aire absorto (¿a dónde dice usted que he llegado?). Hay quienes ni siquiera se conforman con hablar de llegar, sino que utilizan otras palabras, verbos esforzados y marciales (“Fulano logró triunfar, Mengano conquistó el éxito”), verbos violentos que te esclavizan en sus ambiciones, verbos ansiosos que dejan tras de sí tierra quemada. Como si el éxito fuese una ciudadela defendida por enemigos fieros, un castillo al que hay que sitiar durante décadas, una penosa guerra. Y en cierto modo lo es: si piensas que el éxito es un lugar, el camino hacia él termina siendo una batalla idiota. Un absurdo pelear contra uno mismo. En realidad, el éxito y el fracaso no son sino unidades de medida de la mirada de los otros. Sustancia intangible, volátil, relativa, eminentemente fugitiva. Miramos a los demás y proyectamos sobre ellos ese paisaje imaginario: la península del triunfo, la hondonada de la derrota. Miramos a los demás y vemos en ellos cualidades y defectos que a nosotros se nos escapan. Sobre todo, cualidades, porque el deseo es siempre huidizo. Siempre creemos que el sol calienta más del otro lado de la acera y que la vecina es más feliz con su marido de lo que tú eres con el tuyo. De la misma manera miramos a Mengano y nos decimos: “Ha llegado al éxito”, como si hubiera llegado al cuarto del tesoro. ¿Pero de qué tesoro, el tesoro de quién? El éxito es un espejismo que corre delante de nosotros, como el horizonte. Y tal vez el fracaso sea un espejismo que corre detrás de nosotros, como nuestra sombra. Hay personas tan obsesionadas con ese lugar imposible que es el triunfo y tan aterradas por la amenaza de derrota, que se plantean toda su vida como una estrategia de ataque, como un despliegue militar a la conquista de un territorio hostil. Y así, cuando estudian la carrera X, y no la carrera Z, que es la que de verdad les gusta, porque consideran que la primera, aunque aburridísima, tiene muchas más salidas profesionales. O aceptan un trabajo horrible en una ciudad horrible, por ejemplo, abandonando otro empleo más o menos feliz, una casa cómoda, una ciudad agradable, una novia y un gato, porque en la empresa horrible, si se sacrifican durante años, pueden ascender más rápidamente. Sacrificio, ésa es la palabra que suelen emplear: “Si aguanto un tiempo ahora, si ahora me sacrifico, llegaré primero a jefe de grupo; luego, a directivo; más tarde, a asociado; después me independizaré, me haré alguien famoso, terminaré ministro”. Y así se les va pasando la vida. Son como la lechera de la fábula, sólo que, en vez de verter al final el cuenco de leche, van vertiendo, tirando, su propia existencia. Porque siempre parecen vivir en un tiempo equivocado. Es en el futuro, siempre en el futuro, donde estará la vida. Y el presente (que es lo único que tenemos, lo que nos hace y nos deshace, el entramado de los días) se va quemando inútilmente, ignorado, desdeñado, sacrificado a ese dios intratable del triunfo. Una auténtica pena, un desperdicio. Porque el éxito no es un lugar, nunca se llega. Y no es sólo que somos hijos del azar y que nos puede suceder cualquier calamidad en el camino: que la empresa horrible quiebre, por ejemplo, o que cuando te van a nombrar directivo te atropelle un camión, y entonces para qué tantos años perdidos y sufridos. No, no es sólo la desgracia: es que incluso si el ambicioso cumple todas sus ambiciones no se calma la herida. Lo sé, es así, conozco a muchos. Cuando aquel que siempre quiso ser ministro logra el cargo, se siente vacío. Y con razón: ha pagado un precio exorbitante (la vida entera) por un lugar que no es un lugar. Por un tesoro que ahora brilla muy poco. Es como comprarle la torre Eiffel a un estafador. Desgraciado aquel que logra sus sueños. Por eso estoy segura de que la única manera sensata de vivir es ir viviendo. Hacer aquello que creemos que debemos hacer en este momento […] porque no hay otra vida que la que estás viviendo. Rosa Montero (1994)